Los cambios no inician en las intenciones del mañana, sino en la acción inmediata de hacerlo hoy. Pero cambios como los que a vísperas del inicio de año nuevo se realiza una conferencia de prensa convocada por el titular del Ministerio Público (MP) Pedro Chávarry para separar a los fiscales del caso especial Lava Jato, están lejos del verdadero y genuino cambio.
Queda claro que esta acción deja indefenso al equipo especial Lava Jato, pues el conocimiento del caso adquirido a lo largo de las diligencias por los fiscales Rafael Vela y José
Domingo Pérez es muy amplio dado el volumen de la información documentada del caso. Con ello no se pretende indicar que son irreemplazables, pues la experiencia como fiscales también los tienen mas no el bagaje del caso ni el tiempo para asimilarlo, por los fiscales asignados por Chávarry como reemplazantes para el caso: Frank Almanza y Marcial Paucar respectivamente.
Pero cabe resaltar que frente a los delitos imputados a la señora Keiko Fujimori, "señora K" y el señor Alan Garcia, "AG" son los mas álgidos que acentuaron la devolución del favor "Kongresal" por parte del aun titular del MP que recibió el blindaje del mismo poder legislativo, dada la mayoría parlamentaria del fujimorismo mas el aprismo.
La impunidad y corrupción son los pilares y baluartes de los "politicos" tradicionales, que mas allá de velar por un desarrollo sostenible y sustentable multidimensional de nuestra Nación, que dicen representar han socavado la democracia que los eligió como representantes del electorado nacional. La democracia emana del pueblo, por ello los miembros directivos del Sistema Judicial nacional y regional debe ser elegidos en las urnas, tal igual que el Poder Legislativo y Ejecutivo. Dicha iniciativa ya fue puesta en marcha en el país plurinacional de Bolivia, y hoy esta siendo validad por nuestra realidad peruana, pues la elección popular de los jueces y fiscales en función a su capacidad, curriculum y logros alcanzados en el ejercicio de sus funciones, como servidores públicos; es el camino a seguir.
Fernando Pascual, en su blog seryhumano.com, aborda ¿Qué relación existe entre democracia y justicia? la respuesta es valida, desde mi humilde posición. Pues ambos términos se articulan en dos niveles: en el mismo sistema
y en quienes asumen la responsabilidad de ser gobernantes, según los objetivos
y metas que se propusieron.
En el primer nivel, existen sistemas políticos justos,
orientados a servir a la gente y a conseguir mejoras reales en la vida social.
Pero también existen sistemas políticos que están dañados en su misma
estructura, intrínsecamente injustos, es decir, sistemas que desde leyes y
desde estructuras promueven y mantienen situaciones de daño hacia las personas.
El segundo nivel se refiere a los gobernantes. Un sistema
estructuralmente injusto puede tener gobernantes que busquen paliar daños, que
promuevan algo de bien entre la gente a pesar de las leyes. Al mismo tiempo, un
sistema estructuralmente justo (o menos injusto) puede tener gobernantes
corruptos, cobardes, ambiciosos, prepotentes, que provocan enormes daños a las
personas y a los grupos.
Lo ideal (es bueno no dejar de lado ideales a la hora de
vivir) sería encontrar un sistema con una estructura sana y con gobernantes
buenos. Ideal que debe pasar de su mera concepción en la mente a su búsqueda objetiva
en la vida cotidiana de cada ciudadano y velar que sea así.
Imágenes:Justicia herida, Perú Justo


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